En esta ocasión la Asamblea Mundial de la Salud se reúne en un
entorno histórico por diversos motivos. Por primera vez desde la aprobación del nuevo Reglamento
Sanitario Internacional, el mundo está en la Fase 5 de la Alerta Pandémica Mundial como
consecuencia del surgimiento y expansión de un nuevo virus de influenza humana, el A/H1N1.
Por otro lado, la Alerta pandémica, que sin duda tendrá repercusiones en los sistemas de
salud de los países involucrados, ocurre en el contexto de una crisis financiera global que ya
estaba ejerciendo grandes presiones sobre las economías y los sistemas de salud de todas las
naciones.
La respuesta de la OMS a este complejo reto ha sido responsable, inmediata, efectiva. Por
ello, México hace un reconocimiento a todo el personal de la Organización y, en particular a su
directora General, la doctora Margaret Chan, por su liderazgo en la conducción del esfuerzo
internacional para enfrentar esta nueva condición.
México ha pasado momentos inciertos y difíciles a partir de la detección de los primeros
casos de neumonías atípicas en varios estados del país. Ahora podemos
afirmar con razonable optimismo, que a partir de la
primera semana de mayo se ha observado una tendencia descendente en el número de casos nuevos de
Influenza A/H1N1.
Ello indica que las medidas adoptadas por nuestro gobierno con el apoyo y colaboración de la
sociedad, y basadas en nuestro Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de
Influenza, han sido efectivas. Si bien nos encontramos ante un evento inédito, estábamos preparados
para enfrentarlo
Los especialistas mexicanos detectaron y caracterizaron oportunamente el brote, identificaron
el agente como un virus de influenza A no tipificable y, con la colaboración de la Agencia de Salud
Pública de Canadá y los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos se estableció
que se trataba de un nuevo virus y alertamos a la comunidad internacional.
Ante un patógeno hasta entonces desconocido, con una aparente tasa de ataque elevada y cuya
virulencia y letalidad eran inciertas, México notificó a la OMS y puso en marcha el plan de
contención de pandemia, involucrando a todos los sectores de la sociedad y a los distintos órdenes
de gobierno.
Activamos una extensa movilización nacional que incluyó medidas extraordinarias de prevención
y distanciamiento social, tales como el cierre de todos los centros infantiles y planteles
educativos del país.
También se hizo una distribución masiva de materiales y equipos para la protección de
personal y se recurrió a la reserva estratégica de antivirales y otros medicamentos.
Al mismo tiempo, se lanzó una campaña masiva en medios de comunicación que contribuyó a que
todos los sectores de la sociedad apoyaran y participaran en las acciones de mitigación.
Hasta el día de hoy México ha reportado 3,646 casos confirmados de influenza y 70 muertes. Si
bien los casos están distribuidos en 31 de las 32 entidades del país, la epidemia se concentró en
las zonas urbanas. Más aún, hay casos confirmados sólo en 224 municipios de un total de
2,443. Es decir, únicamente se han presentado casos de Influenza en menos de 10% de los
municipios del país.
Durante el desarrollo de este evento México ha actuado de manera responsable y transparente
ante la comunidad internacional, en el marco del Reglamento Sanitario Internacional.
México asume su responsabilidad con la OMS y con los Estados miembros, y como parte de este
compromiso, informamos constante, puntual y detalladamente a esta Organización sobre el desarrollo
de la epidemia.
Lo hicimos sabiendo que ello arrojaría beneficios para el sistema sanitario mundial, pero
conscientes también que la percepción de que México fue el epicentro de una pandemia que podría
acarrear otras consecuencias negativas para el país y su economía.
Esas consecuencias ya se resienten de manera notable en sectores como el turismo, una fuente
de ingresos clave para el país, así como en nuestro comercio exterior, las inversiones y el empleo.
Es posible que algunos de esos efectos económicos adversos sean inevitables para un país que
notifique una epidemia de este tipo, por lo que es necesario explorar mecanismos para atenuarlos.
Por lo tanto, México propone que en esta Asamblea Mundial de la Salud se discuta la
posibilidad de crear un fondo económico de contingencia auspiciado por los organismos financieros
multilaterales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
También nos preocupa el daño a la cooperación internacional que se deriva de la adopción de
medidas unilaterales tendientes a restringir la circulación de bienes y personas, sin justificación
científica y en contra de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Señor Presidente:
El riesgo de una gran pandemia por el virus A/H1N1 identificado originalmente en México y en
Estados Unidos sigue latente y no podemos bajar la guardia en los esfuerzos globales coordinados
por la OMS. Pero también podemos aprovechar este evento para aprender, innovar y mejorar los
sistemas sanitarios nacionales y el global.
Por lo pronto, esperamos que la experiencia y el conocimiento científico adquiridos en México
durante las últimas semanas contribuyan a que otras naciones y el sistema internacional de salud
estén mejor preparados para enfrentar la epidemia.
Por ello, el gobierno mexicano ha entregado a la Organización Mundial de la Salud las cepas y
la secuencia genética de los virus aislados en nuestro país.
Estamos convencidos de que la secuencia genética, los aislados virales y cualquier otra
información proveniente del virus Influenza A/H1N1 es un bien público global que debe utilizarse en
beneficio de la humanidad, incluyendo la fabricación de una vacuna que sea accesible por igual a
todos los países.
No debemos de escuchar las voces que en este momento claman por actitudes aislacionistas y
discriminatorias. Antes bien, debemos de privilegiar aquello que nos une como humanidad que es la
salud.
Muchas gracias y recuerden, la epidemia en México está bajo control, los esperamos como
siempre, con los brazos abiertos.